
Algo interesante ocurrió durante la lucha contra el TLC en Costa Rica.
En medio de un movimiento con diversidad ideológica,
muchos opositores al TLC se unieron alrededor de la figura de Juanito Mora, exPresidente de Costa Rica desde 1849 hasta 1859.
Durante su mandato, Costa Rica se unió al resto de Centroamérica
en la lucha contra William Walker y sus filibusteros, quienes con la venia del gobierno de Estados Unidos, trataron de crear una república esclavista mediante la colonización de las 5 repúblicas de la región.
Lo interesante es que, ahora, estos
grupos enfermizamente patrióticos (de esos que lloran de falso orgullo por oír el himno nacional), lanzan gritos de euforia por Juanito Mora, al extremo de convertirlo ya no en un héroe, sino en un dios viviente.
Pero detrás de Mora, hay un hombre repudiable, enemigo de la libertad y la mal llamada democracia, que interpuso sus intereses personales por encima del bienestar de un pueblo.-
Ante de pensar en la gente, Mora pensaba en sus negocios cafetaleros, por lo cual de hecho se hizo con el poder patrocinando la desestabilización política y los golpes de Estados. Al momento de asumir el poder,
Mora colocó a su hermano en la dirección del Legislativo, para tener pleno control de todo lo que ocurría en el país. De hecho, este aspecto es bien irónico, ya que el actual presidente inconstitucional de Costa Rica, Óscar Arias, colocó a su hermano en el Ministerio de la Presidencia para manejar todo el poder posible. Ambos dictadores optaron por lo mismo, pero a Arias se le critica y a Mora se le ataca.
Mora no tuvo escrúpulos en manejar al país a sus antojos, al grado de que
clausuró el mismo poder Legislativo durante gran parte de su administración, para manejar el poder a su gusto. De esta forma, limitó aún más a la oposición y a la pseudodemocracia que hemos vivido en este país. Persiguió políticamente a quien se opusiera a su proyecto de gobierno, que lo beneficiaba a él por encima de a la gente.
Es por ello que
El Decepcionado publicará, en varias entregas, alguno datos que los idólatras de Mora han dejado escondidos, para no poner en evidencia a su héroe inventado.
El culto a Mora es una muestra del caudillismo que impera en parte de la oposición al TLC, que es incapaz de hacer nada si su líder sagrado no lo ordena (como ocurre con los seguidores de Eugenio Trejos o José Merino). El culto a la figura de Mora no es, sino, el resultado de
la urgencia de inventarse un héroe más verosímil, ya que existen muchos datos que
hacen dudar que Juan Santamaría realmente haya existido (el héroe nacional inventado por los liberales como héroe de esa misma guerra, que en su orígenes de soldado humilde habría dado su vida por la libertad). Ante ello, estos opositores al TLC alaban a un hombre que la historia muestra como bueno y villano a la vez.
Pronto se publicarán más datos y hechos de interés.